domingo, 22 de febrero de 2009

Everis es Tu Empresa

Ochocientos kilómetros para ir a Valencia una noche y volver la mañana siguiente, en este caso, tenía justificación expresa. Locura. A unos quince kilómetros de Valencia, la guardia civil nos dio una clase sobre cómo se hacen los controles de alcoholemia con dos cojones. Se coge la autopista más grande de la ciudad, se pone un cartel informando de retenciones; dos kilómetros adelante un coche de los civiles y a partir de ahí, tres tramos de control separados unos dos kilómetros entre sí. Es decir, o paras en el primero, o en el segundo o en el tercero, pero si has bebido, soplas. Increíble. Esto lo hacen en la M-30 un viernes por la noche y se quedan la mitad de los coches. Necesito un alcoholímetro de esos portátiles… Hay gente mu rara en Valencia. Yo pensaba que mi estado de normal relajación era por el curro, por las condiciones que me rodean o por cosas así. Mentira. Mi vida ha cambiado desde que he dejado de lado el tema de la política. Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Y es que desde que no me meto con Zarrapastrosos ni Maricomplejines, mi vida ha mejorado en gran medida. Además con “la roja” que tengo a mi lado, cualquiera dice nada… El jueves me dan mi ordenador nuevo y espero que el precio, merezca la pena porque si no cojo al abuelo y le quemo la tienda… Salgo a las siete de la tarde, aquí normalmente no te tienes que quedar a guardar imagen corporativa así que aunque pierda la misma vida social semanal, las cosas se hacen más a gusto. Cada día tengo más claro el origen de este asqueroso punto de vista tan optimista ante las cosas. Se me va a quedar un cutis de la polla. No critico, no me altero, no me sulfuro… Pero eso sí, valoro más cada gesto, cada café, cada domingo por la tarde, cada noche en tu cama, cada viaje; Son, como una gran sabia siempre me dice, “los pequeños placeres de la vida”, que razón tiene mi madre. Pero por otro lado, ocurre lo siguiente. He dejado en el camino, a un montón de personas. Ya no pienso en ellas tan a menudo, ya no salen en mis temas de conversación. Y es que he hecho tantas tonterías en mi vida, que me he dado cuenta que no podía seguir perdiendo el tiempo así. Por mucho que intentes tensar uno de los cabos de una cuerda, si el otro cabo no está tenso, la cuerda se hunde. Hoy no hablo de nadie en concreto de esta forma nadie puede tomarse esto como una amenaza, pero soy yo el que tiene que tirar para adelante y a estas alturas de la película, una persona más o una persona menos, no creo que sea demasiado importante. Las cosas siguen doliendo como el primer día, pero te acabas haciendo un poco inmune a comentarios, rumores y todo tipo de dimes y diretes. Aun así, sigo defendiendo el levantarse cada día de buen rollo, con la sonrisa en la cara y esperando a que ese día te sorprenda de la forma más tonta.
Incansable,
Besytos
Jor

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