
Las cosas suelen pasar una vez en la vida, pero la primera vez que pasa, es diferente. Ayer gané mi primera porra. Unos eurillos a costa de una chica de mi trabajo que andaba embarazada y aposté por el día que salió de cuentas… Y hoy ando aquí bastante más relajado de lo que andaba hace un año. Hemos pasado de la corrala al despacho y de las cosas son para ayer al cuando puedas. Parece que todo está casi casi encauzado mochilmente, tenemos reservado el hotel y el hermano del Mute nos deja el bmw; Aún así, hay que caminar. Antes de nada, quería dar gracias a la gente que nos ha dicho: “Buah, eso se hace con la polla” o “Pues 130 kilómetros no son mucho” (No voy a permitirme el lujo de opinar…). Hoy también, mencionar lo guapa que era la mujer que esta mañana me ha llamado “Barriobajero” (No señora, de Carabanchel). No podría acabar este panel de anuncios que estoy liando, sin acordarme de nuestras fuerzas y seguridad del estado. Tengo que investigar para saber si hay alguna forma de decirle a muchos municipales (habituales en este tipo de acciones), que me estoy cagando en sus muertos por no parar en ese semáforo y saltárselo en toda mi cara sin luces y sin nada. Educadamente. Mientras tanto, sigo agobiado. Todo mis pensamientos fluyen al mismo sitio y es que se acaban las horas, se multiplican los detalles por cerrar y por mucho que priorice, algo se me va a venir grande. Casi doce días en “Terra Galega” me van a venir muy bien y temo las horas de pensamiento en el Camino de Santiago (tiendo a rayarme). Después llega Vigo y mi posible hartón de marisquito… Y es que las playas de Galicia tienen un rollo muy distinto a las del sur. Aquí hay que tener cojones para mojarse el culo. No, no puedo concentrarme en el trabajo porque creo que hoy y mañana van a ser esos típicos días que haces menos de lo que deshaces, así que como me voy conociendo y aprovechando el lugar y las fechas en las que andamos, me lo tomo con muuuuuucha calma (voy a criar peor fama de la que tengo ya). Así que el día ha empezado dormido, como todos. He continuado desayunando con un compañero de clase, bastante más ameno que mis desayunos diarios habituales y he quedado para comer con una niña súper mona. Lo chungo va a venir luego, cuando llegue el gran momento de meter todo en la mochila y en la maleta. Aquí me encuentro, entre el desayuno y la comida, notando como asfaltan Serrano mientras tiembla todo el edificio. Con muchas ganas de salir y comenzar la batalla. Intentaré escribir mañana para despedirme, pero no garantizo nada. Así que por si acaso, hemos pensado en ir creando un cuaderno de bitácora mientras dure el camino. Si no nos volvemos a ver hasta entonces, pásenlo bien y disfruten mucho.
Besytillos
Jor
martes, 25 de agosto de 2009
Everianos Unidos
Publicado por Everis es tu Empresa en 3:42
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