Hace unos días comencé a escuchar el argumento anual tras las vacaciones. Las depresiones post-vacacionales. Digamos que yo ya no sufro este tipo de efectos. Antes sí. Nunca se me olvidarán los tres meses de vacaciones y ese primer día de colegio. Ese primer día viene acompañado de una noche anterior cargada de emociones. La primera emoción te la da tu madre cuando te dice: “El lunes que viene empiezas el colegio, empieza a acostarte pronto”. Lo que tu piensas es: “¿¿me queda una semana y me voy a acostar temprano??” Afrontas la última noche del verano tumbado en la cama, con las manos detrás del cuello y con los ojos como platos, esperando a que por alguna razón, tu cuerpo piense que lo mejor es cerrar los ojos y dormir. Te duermes, te despiertas, te vistes y por inercia coges un boli y un folio (mentira, yo lo empecé a hacer en 4º de ESO (3º, repetí)) y te vas al cole y allí, comenzaba mi agonía. Miraba a un lado, gente, miraba a otro lado, mas gente, miraba en frente y se oía: “Pariente, que estoy aquí”. Hija de puta la monja, lo mismo se pensaba que no la escuchaba (oía). Claro que la veía, pero lo que no acababa de diferenciar entre sueño o realidad, era el hecho de estar un quince, dieciséis o diecisiete de septiembre más, postrado en una silla y una mesa con cajonera para dejar un estuche que te robarían al día siguiente (imagino que en los colegios de pago, no serían así las cosas). Pero hay una cosa clara, para tener depresión hay que volver de vacaciones. Indudablemente, para volver de vacaciones hay que irse de vacaciones y ahí estoy yo ahora mismo. Me voy de vacaciones!!!!!! Y hablando de tontos, pues hoy quiero acordarme de esos tres multados el domingo pasado delante de todo el mundo. Dos guardias locales que aparecen en la poza para quitar un posible campamento (un toldo malamente puesto). Nadie les había dicho nada cuando media poza se había reído de un guardia al oír el típico comentario de lo que hoy llamaremos: “El típico tonto”. El guardia la invita a sacar un litro de cerveza, que disfrutaba “el típico tonto” del agua. Le vacila. Total, que entre el tonto, el colega del tonto y el otro colega del tonto, que se cruza de brazos e intenta cabrear al guardia, se vuelven bien multaditos los tres. Moraleja: Cuando un guardia se viste de guardia, la única forma de salvarte de una multa es no vacilar. Tras el estrés de ayer, llega hoy el día mas tranquilito… Ya tengo la mochila cerrada (el saco va fuera), ya tengo la maleta hecha (típica maleta que cuesta cerrar en Madrid y que será imposible en Vigo), se fue ayer al pequeño pueblo independiente, tenemos el coche, tenemos el hotel y sobre todo, tengo encima, todo lo necesario para olvidarme de “casi” todo lo de Madrid y pasármelo como nunca antes me lo haya pasado. Aquel día era domingo sobre las seis de la tarde y hoy es miércoles a media mañana. Diez últimos meses cargados de ilusión.
Nos vemos en Septiembre!!!!!!
Besytillos
Jor
miércoles, 26 de agosto de 2009
Madrid - Camino de Santiago - Vigo
Publicado por Everis es tu Empresa en 1:25
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2 comentarios:
Un domingo unico y diez meses increibles. Gracias. Pasalo en grande¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Muak
Tu ranciooo...que te mando un sms y no me contestas ni naaa...espero qeu te hayas quedado sin bateria en el movil...jajajajaja!!
pues nada...que aespero ver muchas fotos!!
y que te este haciendo mas freskito que a mi aki en lso madriles...
que caloraco!!!
un saludeteee!!!
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