Digamos pues, que las lecciones casi morales que te da el Camiño serán recordadas para siempre. No, yo nunca antes había mirado una lata de coca cola después de dar el primer trago. Ya con la lagrimita esa que cae tras un sorbo de puro gas, me acuerdo que me paré, miré la lata y comenté en alto la sensación de aquel momento. Momento Ipod con musiquita en el twitter en plan común y momento íntimo con Pepo para permitirme el lujo de adentrarme en la música y tirar esos tres kilómetros que creía que no podría hacer. No, no me he llevado crema suavizante para el pelo, ni espuma ni cuchilla de afeitar, ni nada que pesara y fuera estrictamente necesario. La gente es bastante dañina. Ni fines religiosos ni fines deportivos, simplemente, he vivido momentos que no olvidaré nunca. De qué me puede servir a mi gastarme miles de euros en vacaciones cuando por un precio normal, puedo estar rodeado de gente que realmente me importa y con la que en cualquier parque podemos sacarnos lo mejor de cada uno. Otra de esas cosas que te enseña el camino es con quién vas andando en cada momento. En mi caso, sentí y creí dar todo el apoyo que mis compañeros de fatigas iban requiriendo. Vigo, por el contrario, fue la paz, la calma, el sosiego. No voy a comentar nada sobre elementos vigueses to moco que ruedan alrededor del puerto deportivo. ¿Por qué digo esto? Fácil, una noche (mezclaos hasta los topes), preguntamos a un señor por el puerto deportivo y casi se viene de fiesta con nosotros. En Galicia siempre sobra comida. Ahí no hay tanta tontuna. Platos consistentes que me hacen recordar esas almejitas a la marinera… esa paellita rica… las jarras de ribeiro… y sobre todo, la invitación de la casa del café y el chupito. Por mucho que diga Jose: “Estos gallegos no son gente de fiar”, Galicia tiene algo especial que lo diferencia de otras playas, de otras montañas, de otros climas y es que sin desmerecer ninguna ciudad española (Cataluña no es España), casi toda Galicia está superando a mi otra gran debilidad de ciudad. En cualquier caso, falta mucho para llegar a Madrid. Y ahora en Madrid, la gente ya trabaja, hace mas o menos buen tiempo y yo tengo uno de esos días en que me apetece salir y decirle al mundo que sonría porque la vida son dos días. Felicidades Nuri!!!!
Besytillos
Jor
P.d.- Comienza de nuevo la vida real.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Everiano, tócame el Ano!
Publicado por Everis es tu Empresa en 4:32
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4 comentarios:
Gracias rubio, si la vida son dos dias, nos hemos conocido unas 3 horillas, jaja
Muak
vaya tela lo tuyo!!
Galicia calidade... yo cada vez que voy, vuelvo nueva ;)
que día más gris hace hoy!!
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