Hora del despertador: 05:30, segunda etapa, restan cuatro para llegar a Santiago. El recital del que no os he hablado antes era el siguiente: Sonaba el famoso: “Ay con el Trabali, trabali, trabali, tran, tran” y tras cagarme en Emiliano por el tonito, abría un ojo, me sentaba en la cama y comenzaba: Engancha tu a atinar en meter un hilo en una aguja de las de mi abuela de coser… Cuando lo conseguía me pinchaba, sacábamos el liquidito correspondiente y nos íbamos al paso dos: crema anti ampollas (escaso resultado, pero no tenía huevos a salir sin ella) bien de crema en los dos pies. En la sábana o colcha, te secabas el sobrante (carecía de mas ideas a esas horas). Paso numero tres que a veces solía quedarse hecho el día anterior: preparar la ropa, pantalones: había dos, así que no había que pensar mucho. Camiseta, calzoncillo y calcetines iban preparado en bolsas, así que tampoco requería especial esfuerzo. Momento calcetín: debe quedar como si fuera una especie de telilla cubre chorizos de tal forma que no haya ni una puta arruga. Esterilla y saco hacían posible el cierre de la mochila y el inevitable momento de salir a la calle. PortoMarín comienza con una cuestecita breve, otra hacia abajo, se cruza un puente de dudosa estabilidad (de esos que abundan por todo el camino) y ale, subida prolongada y ligeramente muy empinada. Automáticamente, el forrito polar del Decathlon sobra (Forro Polar Decathlon: 1º Era la máxima ropa necesaria para alguna mañana de verano Y 2º Deberían sacar una marca propia para los peregrinos, porque españoles y no españoles llevábamos casi toda la equipación de allí; es la hostia ver como se están haciendo de oro con los peregrinos). Etapa de 24 km por guía, unos 27 reales. Primeras complicaciones severas. Etapa de asfalto en su mayoría, la otra mayoría, vas por un caminito pegado a la carretera. La ingle y el tobillo de Emiliano se estaban resintiendo en exceso y eso se notaba en el ritmo del camino. Tuvo un momento de esos (lo tuve yo días mas tarde) en los que te planteas abandonar porque no era lógico andar con esos dolores. Mis tobillos no estaban aún doloridos pero si que tenía el presentimiento de tener que presentarme a una nueva amiga en la almohadilla del pie. Luego me di cuenta de que no era una ampolla si no tres; días más tarde se hicieron una. Bastante larga y algo pesada, quizá, diría que la segunda etapa, es la peor de todas. Del esfuerzo, empiezo a notar los pies bastante hinchados en el último tramo del camino y casi solo, llego al final de la etapa. Habitaciones económicas y un número de teléfono debajo. 12:50, final de la etapa. Mientras Don Botellín me refresca, el pensamiento de que solo quedan tres. Las impresiones van cambiando. Estoy medio roto. Emi esta muy jodido, nos ha amenizado el camino con varias frases célebres: “Santiago era un borracho” y “Donde han escondido ese puto pueblo”. Mañana tiramos de 28 km (según guía). Esto se está convirtiendo ya en algo personal. Indicaciones para mañana: Hay que intentar dormir la siesta y ducharse antes de comer (Hoy tampoco lo hemos conseguido). Tampoco hoy voy a ser la persona que abandone en la segunda etapa.
Besytillos
Jor
martes, 8 de septiembre de 2009
Everis es Tu Empresa
Publicado por Everis es tu Empresa en 3:36
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2 comentarios:
Las ampollas, ya han desparecido (doy fe, jaja) pero tu Ego se va a reforzar para un año por lo menos.
Felicidades en tu segunda.
Muak
jajajajajaja!!!!
me parto...jajajajaa
habría que haberos visto...jajaja!!!
espera qeu no puedo para...jajajaja!!!
vale ya........ppppfffffffff
jajajajajajjajaajaja!!!
y no hicisteis fotos de las ampollas???
jijii!!
besotes!
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