
Uno de mis aficiones preferidas es jugar al tenis. Una de mis preocupaciones es que cuando no tengo clase de tenis y juego por mi cuenta, no me lo paso tan bien. Uno de mis pensamientos es el que dice que si me molan las clases de tenis y no me mola en gran medida jugar por mi cuenta, eso es que hay algo en las clases que me mola en gran medida: Mi profesor de Tenis. He tenido muchos, así que lo que me mola realmente no es mi profesor de tenis, si no mis profesores de tenis. Última conclusión: Lo que me mola realmente de todo el entorno tenístico es el don que tengo de frustrar a los profesores. Un profesor de tenis, suele llevar indumentaria clásica, formada por pantalones: suelen ser cortos o piratas (en función del grado de flipada del profe). Las camisetas nunca suelen verse, porque para eso llevan sus súper sudaderas: este elemento suele ser de colores poco discretos y las marcas por excelencias son Niké, Lotto y Sergio Tachini. Las zapatillas son las normales de tenis, con la coincidencia de la normalidad de marcas anteriores. Descrita la vestimenta, hablaremos de la diferenciación, cuando llegas a una pista, para saber quien de los chicos que hay dentro, es el profesor. Aparte de que suele llevar el carro a cuestas, hay varias causas de diferenciación: corre dando saltos por la pista (es su forma de calentamiento), los gemidos (abundan en primeros golpes, injustificados totalmente), hace un movimiento sensual en el que la raqueta corre por el filo de su mano (sabéis a qué movimiento me refiero…) y ante todo su actitud sobre la pista de necesitar que alguien le golpee con una raqueta para que se relaje. Tras analizar exteriormente a nuestro ente de comentario y haber encontrado a nuestra especie, dentro de la pista, os explicaré lo más importante que hay que saber. ¿Cómo vacilar a un profesor para probar sus límites y/o cómo se le puede llegar a frustrar? Las acciones son más o menos iguales que ante un profesor de clase, solo que éste no te va a suspender, así que el nivel de vacile puede aumentar hasta la máxima potencia. El vacile empieza nada más llegar… De la siguiente forma: Si quieres cabrearle desde el primer momento, lo más rápido y más sencillo es tirar una bola fuera del campo. Claro, ésto tiene que ir acompañado de una mirada para que los dos sepáis que las cosas se hacen por algo. Si el vacile queremos que sea más progresivo, pasamos a lo que sería el paso uno, o dos en función de nuestros deseos. Dicho paso consiste en que en pleno calentamiento, llega el profe y dice: “…Última bola…” Yo lanzo esa bola y cuando esa bola falla, recurrimos al bolsillo, lanzando la que sería la siguiente a la última bola… En ese momento ya sabes, que se ha mosqueado porque coge a su colega (el carro con bolas) y lo empieza a mover para que dejemos de suministrarnos pelotas. Ya en la clase, pues el profesor es el que tiene que tener la dinámica preparada para que nosotros los alumnos nos lo pasemos bien en sus clases. Los alumnos hijos de puta, como es mi caso, lo que queremos únicamente es hacer algo de ejercicio, pero sobre todo, el fin es la propia frustración del profe. De ahí que me empiece a aliar con la gente. Es decir, si el profesor manda por ejemplo, dos bolas de derecha y dos bolas de revés, yo como soy zurdo, pues la primera bola, paro el juego y le digo, soy zurdo. Osea, no es que lo pare por mis cojones, es que siempre me tira las bolas al lado contrario. ¿Qué podría correr y darle con el revés? Sí, pero de esa forma, parecería que soy yo en que está en la parra y no… ¿hacerle una favor a un profesor de tenis? No, esas cosas no van conmigo. La frustración del profe se puede aumentar significativamente cuando yo sí que me he enterado del juego y mi compañero no. De esta forma, él lo hace mal y yo lo hago mal para cambiar de juego. A ver, es como cuando yo era monitor de enanos, me preparaba un juego súper guapo y los niños no me hacían ni puto caso, pues sí, a lo mejor es resquemor, pero con los monitores de enanos, colaboro, con un profe de tenis, no. Por último, queda lo más importante aunque a veces no esté en las propias manos de cada persona. Este último paso consiste en ganarle uno o dos puntos. En función al nivel individual, en función a la calidad de la tarde y sobre todo, en función a la concentración. La unión de todo lo anterior, desemboca en un punto al profesor de los que la gente te aplaude y el pive te mira cagándose en su fracaso personal. Señores/as, en este caso, el fin si que justifica los medios. Cualquier forma, no violenta, de frustrar a un profesor de tenis, merecerá la pena. Fin de semana de los que dejan huella en mi vida… Cuando me recupere de la flora de garitos que abundan en los pueblos regionales de España, puede que lo cuente…
Gracias a todos una vez más…
Besytillos.
Jor
lunes, 2 de noviembre de 2009
Everis es tu empresa
Publicado por Everis es tu Empresa en 2:46
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
ajajajjaa....ay que me troncho....
yo hacía eso con los profes de religión...
con la pregunta....
de donde vienen Dios??!!
los monólogos de Everis...
jajajajaja
un besote amor
Publicar un comentario