
El argumento es muy similar al del año anterior: Queremos saber la verdad. ¿Elegimos la paz? Madrid comienza a nublarse y a vestirse de negro, para recordar, cada año por menos gente, aquella mañana. Madrid sigue temblando y muchos seguimos mirando al techo cuando viajamos a Atocha. Parece que aún, sólo podemos contar los interrogantes que nadie ha sabido responder. Y es que quizá, no esté en el derecho de hablar de nadie. Por eso no lo haré, pero estoy seguro que como a mí, aquel día fue un punto y a parte en la vida. Unos lo aprovecharon como campaña política y otros, sencillamente, nos quedamos parados atendiendo al horror mas fiero que habíamos sentido nunca. “La muerte no acallará nuestra voz” es el mensaje de una pancarta que se leía en el tren antes de que alguien decidiera destruir los trenes Dios sabe con qué fin. Se destruyen trenes, furgonetas y cualquier prueba que sea capaz de acercar la verdad. Sin embargo, se encuentran (pienso sinceramente que se crean) pruebas que culpan a unos moritos que en principio solo traficaban con hachís y que dudo de la posibilidad de crear tal evento. Las heridas terminan por curarse pero las imágenes, los gritos, los llantos, el ruido de las explosiones y el olor no podrán olvidarse jamás. Y como eso, miles de historias que se pueden leer en Internet, montón de personas que cada día recuerdan lo vivido cuando suben al mismo tren, gente que tuvo que ir al día siguiente por las mismas vías, gente que aún no puede cruzarlas y como no, gente, que habría cambiado su destino por salvar el de sus seres más queridos. Al igual que todos los años anteriores, seguro que tendremos a Héctor, subido en alguna montaña quemando china esperando a toda esa gente, que esperemos que en mucho tiempo, volvamos a estar con él. Ninguna duda queda del apoyo de gran parte de la ciudadanía española, pero creo que nadie, de fuera de Madrid, conoce o conoció lo que sentimos los madrileños cada 11 de Marzo. Desde aquel entonces, mucho silencio para recordar aquel día. Inolvidable el viaje suspendido del día siguiente con el colegio. Con los años que tengo y lo enamorado que estaba, estoy y estaré de mi Madrid, nunca había visto a esta ciudad paralizada, tanto era así que por las calles solo iban autobuses (gratuitos) y había una especie de sensación de miedo creado y alarmado que impedía casi montar en metro, ir a un centro comercial o ir a hacer la compra a un hipermercado ya que todo podía volar en cuestión de segundos como pasó con los trenes el día anterior. Días más tarde y antes de que se inmolaran otros moritos en Leganés, estaba el ejército en los andenes, en las vías, en los trenes, helicópteros sobrevolando Madrid todo el día, parecía más una ciudad en guerra que una ciudad en la que salvo algunos retrasados mentales, el resto, con ideas políticas distintas, luchamos porque no se vuelva a repetir. Y no, no me considero una víctima directa del terrorismo y por ello, doy gracias de no haber engrosado la lista de muertos. Aún así cada día creo que tengo el deseo de tener presente todas esas cosas que pueden hacer que de un día para otro, no tengas un día siguiente. En ese momento, todo lo anterior se borra. Hasta siempre Brother.
De Madrid al cielo porque no os olvidamos.
Besytillos,
Jor.
martes 9 de marzo de 2010
11-M
Publicado por Everis es tu Empresa en 03:09
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2 comentarios:
Ánimo y gracias por tu aportación a tener presente y no olvidar aquel fatídico día.
Saludos,
JP
Sip!! día triste cada año!!!
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